Actividad de la fundación
La Fundación realizará las actividades que juzgue
pertinentes para lograr sus metas. Su propósito último es
suscitar en las gentes el asombro ante la grandeza que
presenta nuestra vida cuando la vivimos con autenticidad y
plenitud. Para vivir de esta forma se requiere a) aprender
el arte de pensar de modo lúcido y b) vivir de forma
creativa. ¿De qué tipo de pensamiento y de creatividad se
trata?
a) Se estima, a menudo, que la actividad de pensar es
automática. “Me pongo a pensar -se dice- y pienso,
como abro los ojos y veo”. Esto último es cierto en
cuanto al puro ver colores y formas. Pero ver estéticamente
requiere un aprendizaje. Vamos a Toledo, y ante el genial
cuadro de El Greco “El entierro del conde de
Orgaz”, te pregunto cuál es la vía que hemos de
seguir para verlo debidamente. Es posible que te quedes
perplejo. Eso indicaría que necesitas ejercitar el ver,
adquirir la destreza necesaria para elevarte al nivel de la
creatividad artística. Lo mismo pasa con el pensar. Cierto
ministro de justicia de un determinado país afirmó -para
justificar una ley despenalizadora del aborto en tres
supuestos- que “la mujer tiene un cuerpo y hay que
darle libertad para disponer de él y de cuanto en él
acontezca”. Se advierte en estas frases un fallo
grave de pensamiento y de expresión, pues la mujer no tiene
cuerpo; es corpórea. El verbo tener se utiliza para
expresar la relación posesiva del ser humano con los
objetos. Si digo: “Tengo un bolígrafo, un traje, un
coche...”, pienso y me expreso de forma adecuada,
ajustada a la realidad y, por tanto, justa. Pero decir que
una persona “tiene cuerpo” implica rebajar su
cuerpo a condición de objeto, bajarlo del nivel 2 –el
de los “ámbitos” o realidades abiertas, capaces
de encontrarse- al nivel 1 –el de las realidades
delimitadas, manejables, canjeables-. Tal afirmación fue
pulverizada por la mejor investigación antropológica desde
hace casi un siglo.
De modo semejante, afirmar que las normas y la libertad se
oponen entre sí es cierto en el nivel 1, en el que goza de
primacía la “libertad de maniobra”, la
capacidad de actuar conforme al propio arbitrio. En ese
nivel, si me atengo a normas, amenguo mi capacidad de hacer
en cada momento lo que quiero y decido. Pero en el nivel 2
-el de la creatividad-, asumir normas que son fecundas para
realizar una actividad determinada no se opone a la
libertad propia de ese nivel, que es la libertad creativa.
Si quiero interpretar una obra musical, debo ser fiel a la
partitura, que es mi norma, el cauce que debo seguir. Y
cuanto más fiel sea, más libre interiormente me siento,
libre con libertad creativa. A mayor fidelidad, mayor
libertad creativa –en el nivel 2- y menor libertad de
maniobra –en el nivel 1-. Realizar estas matizaciones
significa pensar bien, es decir, de forma adecuada a los
diversos niveles o modos de realidad.
b) Desde el Romanticismo suele pensarse que la creatividad
es un privilegio exclusivo de los genios. “Mozart fue
un genio –se afirma- y, por tanto, sumamente
creativo”. Nada más cierto, pero también es verdad
que todos podemos y debemos ser creativos en un aspecto u
otro de la vida. Una madre que amamanta a su hijo con
ternura, con el debido ritmo, es eminentemente creativa,
por la razón profunda de que está creando con él esa
“urdimbre afectiva” o trama de afecto y tutela
que, según los biólogos actuales más cualificados, es
necesaria para que el niño se desarrolle normalmente. Lo
que más necesita un bebé, en el aspecto biológico, es
alimento, bebida, calor... En cuanto persona, lo ineludible
para él es verse acogido por quienes lo rodean. Por eso
recomiendan hoy los biólogos a las madres que, a ser
posible, amamanten ellas a sus hijos, pues amamantar no es
sólo dar alimento sino también acoger. Al verse acogido, el
bebé siente confianza en el entorno y se prepara para la
vida de encuentro, que es decisiva para el pleno logro y la
felicidad del hombre, definido hoy por la Biología como un
“ser de encuentro”. Sin esta confianza, niños y
jóvenes tendrán dificultad para abrirse a las demás
personas y padecerán serios trastornos de comunicación.
De forma semejante, un profesor que crea un clima de
encuentro con los alumnos y sabe armonizar la disciplina
con la cordialidad es creativo, aunque su función social no
sea a veces debidamente valorada. Un empresario que, antes
de despedir a un grupo de trabajadores, moviliza su
imaginación para hallar soluciones alternativas menos
traumáticas muestra un grado notable de creatividad.
Pero ¿cabe enseñar a pensar y a ser creativos? El profesor
López Quintás lo expresa claramente en un
texto
programático.
La difusión del pensamiento de López Quintás la realizará
la Fundación mediante libros, materiales audiovisuales,
conferencias, seminarios y, sobre todo, cursos.
Actualmente, está apoyando los cursos on line que ofrece la Escuela de Pensamiento y
Creatividad, el proyecto formativo fundado por el
profesor en 1987 y promovido desde entonces en España e
Iberoamérica. Posteriormente, se organizarán otros tipos
de cursos, presenciales y on line, por ejemplo a
empresarios.