Cine y Valores

Los jóvenes amantes

15 de junio de 2022

¿SOLO RESPIRAR EL MISMO AIRE?

Pierre, un joven médico del hospital de Lyon, intentando encontrar palabras de consuelo para Shauna, cuya mejor amiga, Mathilde, está viviendo sus últimos instantes, le dice una frase que se repetirá al final de la película y que marca el espíritu de la historia, totalmente cerrada a la trascendencia: “Hasta aquí, Mathilde, usted y yo, respiramos el mismo aire, y es lo único que cuenta”.

Quince años después, Pierre y Georges, el hijo de Mathilde, que trabajan juntos en un importante proyecto de investigación sobre el cáncer, están en un congreso en Dublín. Georges convence a su amigo para que lo acompañe a casa de Shauna, arquitecta jubilada, que vive a caballo entre su casa en el campo, en Irlanda, y su apartamento en el centro de París.

A sus setenta años, Shauna sigue siendo una mujer atractiva y hermosa en su madurez. Hace ya años que las cuestiones de amoríos dejaron de interesarle y ahora lleva una vida independiente, con sus estancias en solitario en su casa de Irlanda, pero muy rica de actividades y amigos cuando está en París y, sobre todo, muy pendiente de su hija Cecilia (que adora a su madre), de su nieta Adèle, poco más que adolescente, que acaba de irse a vivir con su novio de toda la vida (de toda su corta vida, habría que decir).

Contra lo que cabría esperar, Pierre ese hombre de 45 años, casado y padre de dos hijos, empieza a sentirse atraído por esa mujer veinticinco años mayor que él. Aunque al principio ni el mismo se explica qué le está sucediendo, la pasión es tan intensa que toma la decisión de conquistar a su amada, sin importarle la reacción de las personas de su entorno. Sufre por el dolor que le causa a Jeanne, su esposa, y le preocupan sus hijos, pero el sentimiento es tan fuerte que no duda, ni por un momento, de que ese es el camino que quiere seguir, le cueste lo que le cueste. Shauna intenta razonar, ella 70 años, él 45, pero finalmente no puede evitar dejarse llevar por su entregado amante.

Carine Tardieu nos brinda una comedia romántica, de una gran delicadeza y de una elegancia que aleja la historia de cualquier interpretación banal. Los dos personajes protagonistas están bien dibujados, y la historia de su relación tiene profundidad. Ciertamente el núcleo de la cuestión es la dificultad de llevar adelante un amor cuando hay una diferencia generacional tan grande, pero el relato tiene más recorrido porque, del caso concreto, da el salto a la experiencia humana. Pierre no es un hombre ciego por la pasión, ni deslumbrado por una mujer de experiencia, sino que es alguien que ha encontrado a la mujer que le ha colmado el corazón.

El sentimiento de Pierre es sincero, íntegro y totalmente generoso. Su mayor deseo es estar junto a ella siempre, para amarla y “respirar el mismo aire” que ella. Shauna, que ha sido una mujer luminosa por su belleza y su inteligencia, ahora, apartada ya de su profesión y con las huellas del tiempo en su piel, anda insegura, sin acabarse de creer que pueda ser amada con tanta fuerza, y con el temor de una relación que resulte patética a los ojos de los demás.

Melvil Poupaud está extraordinario en su papel de hombre serio, en su vida privada y en su profesión, que acaba por reconocer en él un sentimiento jamás experimentado y que no está dispuesto a perder ni una brizna de ese aire que quiere compartir con ella. Por su parte, la maravillosa Fanny Ardent ha ido transformando su belleza, su elegancia y su femineidad a medida que los años van pasando y, hoy todavía, su trabajo sigue siendo un auténtico recital de interpretación magistral.

Sin embargo, a pesar de tantas cualidades, la película hace aguas, no acaba de convencer. El motivo es muy sencillo: toda la trama se apoya en un amor sincero y profundo, que asume la enfermedad y la muerte, pero que es incapaz de ir más allá. Es un amor sin horizontes, no por la edad de los amantes, sino porque lo “único que cuenta” es que pueden respirar el mismo aire mientras están vivos. Un amor que no sea infinito, sin límite ninguno, ni aun la misma muerte, un amor que no tenga anhelos de eternidad ¿puede ser considerado amor verdadero?

Poster de la película "Los jóvenes amantes"

Los jóvenes amantes (2022)

112 min - Romance, Drama - 2 febrero 2022
Tu puntuación:

Dos amantes se encuentran 15 años después, en el corredor de un hospital. Ella tiene 71, él tiene 45. Repelidos, pero atraídos el uno por el otro, vuelven a conectar. Viuda, madre, abuela, Shauma quiere reafirmar que sigue siendo mujer, ante todo.

Director:  Carine Tardieu
Escritores:  Sólveig Anspach, Agnès de Sacy, Carine Tardieu, Raphaële Moussafir
Estrellas:  Fanny Ardant, Melvil Poupaud, Cécile de France, Florence Loiret Caille, Sharif Andoura, Sarah Henochsberg, Martin Laurent, Olenka Ilunga, Manda Touré, Julia Gómez, Corey McKinley, Purshoothe Thayalan, Elsa Bouchain, Loulou Hanssen, Anandha Seethanen, Salma Lahmer, Sophie Roulet, Laurence Martineau, Than Hoang Xun, Alexandre Pressena, Morgan Roué

Fotos

Guión

Dos amantes se encuentran 15 años después, en el corredor de un hospital. Ella tiene 71, él tiene 45. Repelidos, pero atraídos el uno por el otro, vuelven a conectar. Viuda, madre, abuela, Shauma quiere reafirmar que sigue siendo mujer, ante todo.


Géneros: Romance, Drama

Detalles

Web oficial: 
País:   Belgium,   France
Idioma:  French
Fecha de lanzamiento:  2 febrero 2022

Taquilla

Presupuesto:  $5.800.000
Recaudación:  $2.440.653

Créditos

Compañías productoras:  Artémis Productions, Agat Films & Cie / Ex Nihilo, Karé Productions

Datos técnicos

Tiempo de ejecución:  1 h 52 min
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InnovaeLos jóvenes amantes

Gracias a Dios

25 de marzo de 2022

JUSTICIA Y PERDÓN PARA SANAR HERIDAS

Alexandre, católico convencido, vive en Lyon con su esposa y sus cinco hijos. Por casualidad se entera de que el padre Bernard Preynat, el sacerdote que abusó de él de pequeño, sigue trabajando con niños. Decide entonces que, por un sentido de responsabilidad respecto de la Iglesia, debe denunciar los hechos al cardenal Barbarin, en quien confía plenamente. Pero, lejos de lo que esperaba, su información no parece despertar interés y se le hace poco caso. Aunque decepcionado por la fría reacción de Barbarin, no está dispuesto a callar y se lanza a un combate para que salga a luz toda la monstruosidad que, durante tantos años, se ha pretendido encubrir. Llega a un punto en que decide dejar atrás la institución y recurrir a la justicia para que se abra una investigación.

Pronto se unen a él otras dos víctimas. Primero François, que sufrió abusos por parte del mismo sacerdote y que perdió la fe hasta el punto de convertirse en ateo recalcitrante, con un sentimiento de áspera animadversión hacia cualquier persona o realidad relacionada con la Iglesia católica. Después aparece Emmanuel, más joven que los otros dos, mucho más vulnerable, para quien la experiencia sufrida fue tan traumática y desoladora que nunca logró recuperarse. Su objetivo es romper para siempre el silencio cómplice y liberar las palabras sobre lo que han sufrido. Así va a llamarse la asociación creada por François, ‘La parole libérée’ (La palabra liberada).

La película sigue la lucha de esas tres víctimas, que consiguieron que se levantara el velo que cubría uno de los peores escándalos de pedofilia por parte de miembros de la Iglesia católica. Gracias a Dios es, pues, la inmersión de esos tres hombres en el pozo oscuro de sus viejas heridas, pero es también la denuncia de la opacidad y el silencio impuestos sobre esos hechos nefandos. Ozon presta más atención a los personajes, sus vivencias y sus traumas, que al relato de enfrentarse a la Iglesia y a la Justicia para que, por fin, se asuman responsabilidades sobre lo sucedido años atrás.

Los tres actores principales son a cual más extraordinario. Melvil Poupaud dando vida a Alexandre, el amable hombre de negocios, buen marido y excelente padre, creyente y fiel a la Iglesia a pesar de todo; Denis Ménochet como el rudo y belicoso François, dispuesto a cualquier cosa, por extravagante o insensata que sea, con tal de armar ruido y que el escándalo se haga público; y Swann Arlaud en el papel de Emmanuel, roto por dentro, quien, tal vez, poniendo por fin palabras a sus viejas heridas consiga reconstruirse. Bernard Verley es capaz de encarnar a un personaje tan complejo y aterrador como el padre Bernard Preynat, un hombre que reconoce los hechos sin vacilar, pero como si no fuera consciente de la gravedad de sus acciones. Totalmente condescendiente consigo mismo, eximiéndose de toda culpa por considerarse un enfermo al que sus superiores no supieron o no quisieron escuchar ni comprender, ni tan siquiera tiene el gesto de pedir perdón a su víctima. Martine Erhel le otorga a Régine Maire, encargada de la oficina de ayuda psicológica a las víctimas de sacerdotes, una inquietante mezcla de frialdad y benevolencia, que llega a sembrar dudas sobre su sinceridad. François Marthouret nos ofrece un ajustado cardenal Barbarin, que se mueve, en la película, entre sentimientos limpios de repulsa y horror ante la realidad que se le presenta, y una prudencia rayana en la negligencia.  

Ozon ha manifestado que no ha estado en su intención hacer una película contra la Iglesia, sino mostrar las complejidades del tema de la pederastia. Y nada nos lleva a no creer en su palabra. Sin embargo, el resultado no es tan aséptico. El plano de apertura del film muestra al cardenal, visto de espaldas, que avanza por la explanada de la colina de la Fourvière y se detiene a contemplar la ciudad de Lyon a sus pies, como una metáfora del poder de la Iglesia sobre la ciudad (Inevitablemente nos trae a la memoria al ambicioso Fermín de Pas, el personaje de Clarín, contemplando a Vetusta). La impresión que queda en el espectador es, pues, de una institución alejada del pueblo y afanosa de poder. El trabajo de François Ozon es, sin duda, contenido y equilibrado, muestra los hechos con objetividad, pero el cine no solo transmite lo que dice, sino lo que implican las imágenes y la puesta en escena.

Gracias a Dios es una buena película, pero eso no impide que forme parte de la campaña mediática y social contra la Iglesia católica. Y es bueno saber esto antes de ver la película, como conviene tener conocimiento de en qué punto está el tema en la actualidad: El cardenal Barbarin ha sido declarado culpable de haber encubierto unos hechos que él conocía. La sentencia está recurrida, pero Barbarin ha presentado la renuncia al Papa Francisco, que no se la ha aceptado. Damos tres enlaces muy esclarecedores sobre un proceso tan vidrioso:

https://www.vidanuevadigital.com/2019/03/19/el-papa-rechaza-la-renuncia-del-cardenal-barbarin-alegando-a-la-presuncion-de-inocencia/

https://www.revistaecclesia.com/el-papa-no-acepta-la-renuncia-del-cardenal-barbarin-arzobispo-de-lyon/

https://www.cope.es/actualidad/linea-editorial/noticias/caso-del-cardenal-barbarin-20190320_377644

Un tema neurálgico del film es el perdón, pero, aun siendo crucial, no se profundiza en él. «Si lo perdonas, serás su víctima de por vida», le dice a François su esposa, que también fue abusada en su infancia, en su caso por un allegado a su familia. Sin duda está confundiendo perdón con indiferencia ante el delito. El perdón está en el corazón mismo del cristianismo, es una seña de identidad el perdonar «hasta setenta veces siete» (Mt 18, 22). Pero eso no significa que se relativice el pecado, pues «si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela» (Mc 9, 43), en palabras del mismo Jesús. En una actitud cristiana, el perdón brota en el corazón del ofendido en el mismo instante de la ofensa, como Dios mismo no se cansa de perdonar al pecador. Pero, para que ese perdón sea efectivo, hace falta disposición del pecador: debe reconocer su culpa y arrepentirse sinceramente de ella; pedir perdón con el firme propósito de no volver a caer y ha de asumir la responsabilidad de las consecuencias de su delito (restituir lo robado, devolver la fama al difamado…). (Contrición, confesión de los pecados y satisfacción, en el ritual del sacramento de la reconciliación). Es decir, el perdón implica justicia. Solo entonces se hace efectivo el perdón que ya existía en el corazón. La justicia y el perdón no son contradictorios sino complementarios para un cristiano.

Inevitablemente, Gracias a Dios helará la sangre de muchos católicos, no por la película en sí, sino por la realidad que muestra. Les resultarán iluminadoras y tranquilizadoras las palabras del Papa Francisco, en la reciente Exhortación apostólica postsinodal Christus vivit: «Quiero expresar mi gratitud hacia quienes han tenido la valentía de denunciar el mal sufrido. Ayudan a la Iglesia a tomar conciencia de lo sucedido y de la necesidad de reaccionar con decisión» (99). Y afirma: «No hay que abandonar la decisión de aplicar las acciones y sanciones tan necesarias» (97). Bienvenida sea, pues, la película de François Ozon, aunque escueza.

Poster de la película "Gracias a Dios"

Gracias a Dios (2019)

137 min - Drama - 20 febrero 2019
Tu puntuación:

Alexandre (Melvil Poupaud) vive en Lyon con su esposa e hijos. Por casualidad, se entera de que el sacerdote que abusó de él en un campamento de verano cuando era niño, sigue trabajando con menores. En busca de justicia, Alexandre se lanzará a un combate al que se unen François (Denis Ménochet) y Emmanuel (Swann Arlaud), otras víctimas del sacerdote, con el fin de liberarse de sus sufrimientos a través de la palabra. Pero las repercusiones y consecuencias de sus testimonios no dejarán a nadie indemne.

Director:  François Ozon
Escritores:  François Ozon
Estrellas:  Melvil Poupaud, Denis Ménochet, Swann Arlaud, Éric Caravaca, François Marthouret, Bernard Verley, Martine Erhel, Josiane Balasko, Hélène Vincent, François Chattot, Frédéric Pierrot, Aurélia Petit, Julie Duclos, Jeanne Rosa, Amélie Daure, Nicolas Bridet, Pierre Lottin, Fejria Deliba, Baya Rehaz, Stéphane Brel, Pauline Ziadé, Martine Schambacher, Serge Flamenbaum, Christian Sinniger, Bernadette Le Saché, Arnaud Viard, Xavier de Guillebon, Stanislas Stanic, Alexandre Steiger, Vincent Berger, Max Libert, Nicolas Bauwens, Timi-Joy Marbot, Zuri François, Zéli Marbot, Laurence Roy, Jacques Lagarde, Patrick Zimmermann, Chloé Astor, Sébastien Pouderoux, David Geselson, Marie-Bénédicte Cazeneuve, Fayçal Safi, Damien Jouillerot, Yves-Marie Bastien, Davan Collin, Jules Gauzelin, Noé Richard, Pablo Tessier, Serge Vincent, Amélie Prevot, Lilly Rose Debos, Sasha Coudurier, Joan Coudurier, Krystyna Horko, Anthony Bulger, Aurélien Ziade, Madeleine Ziade, Maxence Ziade, Aloïs Florin de Beaumont, Fleur Picolet, Juliette Moreaud, Sébastien Lozach, John Sehil, Philippe Legros, Denis Simonetta

Fotos

Guión

Alexandre (Melvil Poupaud) vive en Lyon con su esposa e hijos. Por casualidad, se entera de que el sacerdote que abusó de él en un campamento de verano cuando era niño, sigue trabajando con menores. En busca de justicia, Alexandre se lanzará a un combate al que se unen François (Denis Ménochet) y Emmanuel (Swann Arlaud), otras víctimas del sacerdote, con el fin de liberarse de sus sufrimientos a través de la palabra. Pero las repercusiones y consecuencias de sus testimonios no dejarán a nadie indemne.


Colecciones: François Ozon

Géneros: Drama

Detalles

Web oficial: 
País:   Belgium,   France
Idioma:  French
Fecha de lanzamiento:  20 febrero 2019

Taquilla

Créditos

Compañías productoras:  Mandarin Films Productions Ltd., SCOPE Pictures

Datos técnicos

Tiempo de ejecución:  2 h 17 min
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InnovaeGracias a Dios

El oficial y el espía

24 de marzo de 2022

J’ACCUSE

5 de enero de 1895. El capitán Alfred Dreyfus, joven oficial judío de historial militar impecable, fue acusado de espionaje y alta traición. Tras un juicio falseado, fue degradado y condenado a cadena perpetua en la isla del Diablo, en la Guayana Francesa. Poco después, en el curso de una investigación sobre información militar secreta que se estaba pasando a los alemanes, el teniente coronel Picquart recién nombrado jefe de información del ejército, comprobó horrorizado que Dreyfus había sido acusado injustamente. Picquart era un antisemita convencido, pero su amor a la verdad y a la justicia eran más fuertes y decidió reabrir la investigación.

Durante los doce años que duró lo que vino a llamarse “L’affaire Dreyfus” (‘El asunto Dreyfus’), Francia se fracturó traumáticamente en dos líneas de opinión, el conflicto traspasó las fronteras y se convirtió en el mayor escándalo social de finales del siglo XIX, que llegó a conmocionar a todo el mundo occidental. La dramática historia de ese hombre que penaba en el último rincón del planeta era consecuencia de un evidente error judicial que las autoridades militares y políticas no estaban dispuestas a enmendar, pero la negación del derecho a la justicia más elemental procedía, en realidad, de un antisemitismo irracional y beligerante. 

El 13 de enero de 1898, el prestigioso escritor Émile Zola publicó un artículo titulado J’accuse en la primera página del diario parisino L’aurore, en forma de carta abierta al Presidente de la República francesa, Félix Faure, en la que acusaba al gobierno de la nación de antisemitismo y que terminaba con una sucesión de párrafos encabezados por la anáfora ‘J’accuse’ señalando a los culpables directos de la farsa judicial.

Polanski narra la historia desde el punto de vista del teniente coronel Picquart, el protagonista del film. Será él quien denuncie las falsas pruebas que llevaron a la condena de Dreyfus. Jean Dujardin está magnífico encarnando a un personaje como Picquart, de una gran complejidad psicológica y política, que vive un agudo dilema interior entre lealtad al ejército y amor a la verdad. El trabajo de interpretación de los actores es excepcional. Todo el reparto aparece como involucrado en la labor de restablecer la justicia y limpiar la memoria de su patria de una las mayores iniquidades de la historia de Francia. Pero el guion mantiene siempre el equilibrio en los conflictos morales que plantea, sin caer nunca en la demagogia.

Cuesta pensar que la terrible historia de racismo antisemita que evoca la película tuvo lugar no tantos años antes del horror del holocausto. No supuso ningún aviso. De hecho, si el asunto Dreyfus ha tenido tanta resonancia histórica no ha sido exactamente por la felonía cometida contra un hombre, sino porque es una muestra evidente del antisemitismo que existía y sigue existiendo en Europa. Por otra parte, los argumentos que se aducen en el film de un país que corre el riesgo de perder su identidad nacional a causa de los “extranjeros judíos”, son los mismos que siguen resonando hoy, si bien los “invasores” que alteran la pretendida pureza tienen actualmente orígenes distintos, no solo judíos. Terrorífico.

El controvertido director polaco de origen judío nacido en Francia nos ofrece una obra magnífica, tanto en la puesta en escena como en el guion.  La película es una aventura histórica que funciona casi como un thriller, en el que, poco a poco, la gran mentira del Estado sale a luz. Atrapa desde el principio y mantiene la atención del espectador sin dejarle ni un minuto de respiro, de modo que las dos horas de metraje pasan sin darse cuenta. Un gran trabajo de Roman Polanski. Para no perdérsela.

Poster de la película "El oficial y el espía"

El oficial y el espía (2019)

126 min - Historia, Drama, Suspense - 30 septiembre 2019
Tu puntuación:

En 1894, el capitán francés Alfred Dreyfus, un joven oficial judío, es acusado de traición por espiar para Alemania y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa. Entre los testigos que hicieron posible esta humillación se encuentra el coronel Georges Picquart, encargado de liderar la unidad de contrainteligencia que descubrió al espía. Pero cuando Picquart se entera de que se siguen pasando secretos militares a los alemanes, se adentrará en un peligroso laberinto de mentiras y corrupción, poniendo en peligro su honor y su vida.

Director:  Roman Polanski
Escritores:  Roman Polanski, Robert Harris (sobre la novela de Robert Harris)
Estrellas:  Louis Garrel, Jean Dujardin, Emmanuelle Seigner, Grégory Gadebois, Vincent Perez, Melvil Poupaud, André Marcon, Mathieu Amalric, Vincent Grass, Didier Sandre, Hervé Pierre, Laurent Stocker, Eric Ruf, Wladimir Yordanoff, Gérard Chaillou, Laurent Natrella, Damien Bonnard, Édith Le Merdy, Jeanne Rosa, Swan Starosta, Brigitte Boucher, Michèle Clément, Nicolas de Lavergne, Roman Polanski, Vincent De Bouard

Fotos

Guión

En 1894, el capitán francés Alfred Dreyfus, un joven oficial judío, es acusado de traición por espiar para Alemania y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa. Entre los testigos que hicieron posible esta humillación se encuentra el coronel Georges Picquart, encargado de liderar la unidad de contrainteligencia que descubrió al espía. Pero cuando Picquart se entera de que se siguen pasando secretos militares a los alemanes, se adentrará en un peligroso laberinto de mentiras y corrupción, poniendo en peligro su honor y su vida.


Colecciones: Roman Polanski

Géneros: Historia, Drama, Suspense

Detalles

Web oficial: 
País:   France,   Italy
Idioma:  German, French, English
Fecha de lanzamiento:  30 septiembre 2019

Taquilla

Presupuesto:  $25.300.000
Recaudación:  $18.878.646

Créditos

Compañías productoras:  ToMmY K. PICTURES, Les Films Alain Sarde, R.P. Productions, Èliseo Entertainment, Gaumont, France 3 Cinéma, Canal+, France 2, 01 Distribution, RAI

Datos técnicos

Tiempo de ejecución:  2 h 06 min
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InnovaeEl oficial y el espía