Por ley natural queremos crecer, nos gusta crecer, nos alegramos cuando vemos que nuestra vida es ascendente. Pero, a menudo, nos vemos limitados, y sentimos tristeza; nos vemos en declive, y nos invade la angustia. Entonces nos conviene meditar esta frase de Jesús: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6). No nos dice: «Yo conozco el camino, y os lo mostraré para que alcancéis la verdad y tengáis vida plena». Nos reveló que el camino, la verdad y la vida lo es Él. Consiguientemente, nuestra vida tiene asegurada una grandeza ilimitada con sólo seguirle a Él.

     Esta gran posibilidad de ensanchar nuestro horizonte al infinito siguiendo a Jesús, imitándole, transformándonos en Él, comienza en Navidad, a la vera del portal. Motivos sobrados de alegría tenemos, de esa alegría profunda que brota en nosotros cuando vemos colmado nuestro afán de crecer, de ese tender a lo alto que explica y fundamenta todo lo bueno, lo noble y elevado a que podemos y debemos aspirar, según San Pablo (Fil 4, 8).

     Esta alegría singular se la deseamos de veras a los amigos de la Fundación y a los alumnos de la Escuela de Pensamiento y Creatividad.

 Navidad 2019